Vivir con la mirada puesta en la ubicación del próximo aseo es una realidad para muchas mujeres. El síndrome de vejiga hiperactiva tiene una prevalencia global de entre el 12% y el 19% de la población general. En nuestra unidad de Málaga, ofrecemos una solución avanzada para los casos en los que el tratamiento convencional (entrenamiento vesical y fármacos de primera línea) no ha logrado el control deseado o ha sido abandonado por falta de eficacia o efectos secundarios.
Esta patología se caracteriza por una urgencia súbita, con o sin incontinencia, que suele ir acompañada de una mayor frecuencia miccional durante el día y nicturia. Para estos casos de vejiga hiperactiva refractaria —que afecta aproximadamente al 17% de quienes padecen el síndrome—, la infiltración de toxina botulínica permite recuperar la capacidad de almacenamiento de la vejiga.
Esta doble acción no solo ayuda a que la vejiga se relaje, sino que mejora significativamente la percepción de urgencia constante.
La transparencia es fundamental en la relación médico-paciente. Aunque es una técnica muy eficaz y con mínimas molestias, existen efectos colaterales documentados:
La valoración y el tratamiento de la vejiga hiperactiva en nuestra sede malagueña están a cargo de un experto en urología funcional:
Él será el responsable de analizar si su caso es idóneo para este procedimiento y de guiarla en todo el proceso para mejorar su calidad de vida.